lunes, 15 de octubre de 2012

TODOS DECIDIMOS. SEGUNDA PARTE

Lee el siguiente tema y responde a la actividad 1.3:

¿DECIDO O DECIDEN POR MÍ?
¿Que es libertad? ¿Cómo podemos hacer un uso adecuado de nuestra libertad? En el siguiente tema te invitamos a reflexionar sobre estas preguntas.

SOMOS LIBRES PARA ACTUAR
Habrás notado que todos los días y a cada instante, tenemos la posibilidad o la necesidad de decidir sobre lo que vamos a hacer. Pues bien, a esa posibilidad se le conoce con el nombre de liber­tad y al acto de escoger se le denomina decisión.
En general usamos nuestra libertad para decidir si actuamos o no y en últimas, así las demás personas nos aconsejen, la decisión siempre es nuestra.

LA LIBERTAD Y LA RESPONSABILIDAD
Cuando en ocasiones reconocemos que nos equivocamos y lo aceptamos sinceramente, podemos afirmar que estamos asumien­do nuestra responsabilidad. Pero cuando no tenemos el valor de asumirla y la negamos con mentiras, estamos actuando irrespon­sablemente.
Por este motivo es importante que aprendamos a asumir la res­ponsabilidad de nuestros actos ya que es un requisito fundamen­tal si queremos vivir a plenitud nuestra libertad.

LOS LÍMITES DE LA LIBERTAD
El hecho de ser libres para actuar no quiere decir que podamos hacer lo primero que se nos ocurra. Esto se debe a que todo lo que hacemos nos afecta personalmente y también a quienes nos ro­dean. Por eso se dice que nuestra libertad tiene límites respecto de nosotros mismos y de los demás.
Respecto de nosotros mismos: nuestra libertad está limitada por nuestra condición humana, es decir, podemos hacer única­mente lo que nuestras condiciones físicas nos permiten. Por ejemplo, no podemos respirar bajo el agua.
Por otra parte, nuestra dignidad humana nos indica que debe­mos comportarnos con dignidad. Por ejemplo, consumir droga no nos hace más libres; al contrario, nos esclaviza.
Respecto de los demás: nuestra libertad está limitada por el res­peto a la libertad de los demás. Si en algún momento nuestros actos impiden que los demás ejerzan su libertad, la nuestra se convierte en libertinaje. Por ejemplo cuando hacemos ruido y obstaculizamos el estudio de nuestros compañeros.
Para el cristiano, es tan importante la libertad personal como la libertad comunitaria. Las otras personas necesitan ser libres, y para lograrlo, todos debemos colaborar siendo solidarios, servi­ciales y buscando la paz.

PUEDO DECIDIR POR MÍ
Hemos visto cómo nuestras decisiones tienen consecuencias. Sin embargo, muchas veces no pensamos en las consecuencias de lo que vamos a hacer; simplemente actuamos.
En ocasiones puede ser que actuemos bien, pero muchas veces las cosas que hacemos sin pensar nos conducen al error. Por este moti­vo es importante que analicemos muy bien cada cosa que vaya­mos a hacer para no incurrir en errores, pues recordemos que siempre debemos responder por nuestros actos.

REQUISITOS PARA HACER UNA BUENA ELECCIÓN
De acuerdo con lo anterior nos preguntamos: ¿Qué debemos hacer para utilizar adecuadamente nuestra libertad y no caer en el error? Los pasos que proponemos a continuación pueden ayu­darnos a encontrar la respuesta adecuada a esta pregunta. Estos son:

La motivación, entendida como una situación que nos plantea la posibilidad de hacer una u otra cosa. Por ejemplo, cuando tenemos la ocasión de ir a una fiesta o a un partido de fútbol.
Existen dos tipos de motivaciones: las que provienen de noso­tros mismos, como por ejemplo cuando queremos ser el mejor estudiante del curso; y las que provienen del medio en el que nos encontramos, por ejemplo, el deseo de comprar una cha­queta porque está de moda.

La reflexión, comprendida como el momento de pensar sobre el tipo de motivación que poseemos y de reflexionar si esa moti­vación es buena o mala. En efecto, así como podemos sentir el deseo de ayudar a un amigo, puede suceder también que, en oca­siones, experimentemos el deseo de agredir a alguien. Es por esto que debemos pensar muy bien en lo que vamos a hacer a fin de tomar la decisión correcta.


La elección consiste en escoger lo que vamos a hacer. Como es de suponer, si hemos reflexionado sobre las consecuencias de lo que queremos realizar, con seguridad elegiremos el bien y evi­taremos el mal.
La elección debe ser libre y personal, es decir, que nada ni nadie nos obligue a actuar. Si la elección no es libre y son los demás quienes deciden por nosotros, se dice que estamos actuando por coacción.
Por este motivo es importante que al decidir seamos entera­mente libres y dueños de nosotros mismos.

La acción, que consiste, en actuar conforme a la decisión toma­da.

• Una vez que hemos actuado, debemos responder por eso que hicimos, es decir, debemos dar cuenta de lo que hacemos. Por eso se dice que somos responsables de nuestros actos.

¡Esta es la más hermosa de las verdades: que te pueden aplastar las libertades exteriores, pero nadie es capaz de encadenar un alma decidida a ser libre! Te pueden quitar el pan, no los sueños; el dinero, no la esperanza ni el coraje. Pueden hacerte la vida cuesta arriba, pero nadie impedirá que, al final de la cuesta, hayas subido.


ACTIVIDAD 1.3.
1. Completa el siguiente mapa conceptual.



2. Responde las siguientes cuestiones:
2.1. En tus labores y ocupaciones diarias, como son estudio, vida familiar, grupo de amigos... ¿Te responsabilizas y los tomas en serio?, o, ¿te desentiendes de ellos con facilidad?
2.2. ¿Haz hecho algún esfuerzo para adquirir una madurez humana y cristiana en tu modo de pensar, de reaccionar y de obrar? Explica tus respuestas.

3. Reflexiona:
3.1. Analiza la siguiente frase de Jesús: "Conocerán la verdad y la verdad los hará libres" Jn 8, 32.
3.2. ¿Qué cosas nos exige el hecho de ser responsables?
3.3. ¿Qué aspectos debemos tener en cuenta para hacer una buena elección?



4. El tema de la libertad ha apasionado a nume­rosos pensadores desde hace cientos de años. Sin embargo, al margen de los diferentes e inte­resantes planteamientos sobre el tema, en este punto lo que interesa es tu actitud frente a la libertad, el cómo entiendes y cómo vives tu libertad en la vida cotidiana. Por eso responde:
4.1. ¿Te consideras una persona libre? ¿Por qué?
4.2. ¿Consideras que el mensaje de la Sagrada Escritura aporta elementos que te ayuden a comprender el verdadero sentido de la libertad cristiana? Explica tu respuesta.
4.3. Haz un listado de tus principales actividades semanales y luego señala cuáles de ellas con­sideras que realizas libremente. Explica por qué.
4.4. De igual modo explica por qué consideras que algunas de estas actividades perjudican tu liber­tad y qué podrías hacer para evitarlo.

5. Realiza en el cuaderno tu propia oración, tomando como modelo la de Javier Galeano.

Libertad en Cristo
Me siento solo, esclavo de mí mismo,
prisionero de mi capricho, no oigo más que su voz.
Sólo me veo a mí, tras dé mí, no hay más que egoísmo.

Líbrame, Señor, de mi cuerpo: es un montón de hambres.
Todo lo que toco con mis manos lo estropeo.
Sólo intento apagar mis apetitos.

Líbrame, Señor, de mi corazón: está hinchado de amor falso,
porque aun cuando creo que amo locamente,
acabo descubriendo que me amo solamente a mí a través del otro.

Líbrame, Señor, de mi inteligencia; está llena de mí mismo,
de mis ideas, de mis opiniones.
No sé dialogar con nadie,
no me llenan más razones ni palabras que las mías.
Y yo solo me aburro, me esclavizo, me detesto, me canso,
desde que empecé a dar vueltas como el enfermo en su lecho.

Señor, ¿me oyes?:
Enséñame una puerta para poder salir,
un camino para poder andar seguro,
una luz que alumbre mi sendero,
una ruta que me haga libre de todo y de todos, menos de Ti.
Javier Galeano

1 comentario: