sábado, 17 de marzo de 2012

LA ORACIÓN, SEGUNDA PARTE

LA ORACIÓN CRISTIANA
Nuestra vida marcha al ritmo del tiempo, de los acontecimientos. Y nosotros, con ella, también vamos tratando de encontrarle su sentido, verificando su valor. Para aclarar esto necesitamos, de vez en vez, hacer un alto en el camino para hacer un balance, para reponer fuerzas, para orar...

Muchas personas creen que la oración se debe practicar cuando nece­sitamos pedirle algo a Dios. Por ejemplo, muchos jóvenes oran sola­mente cuando se enfrentan a un examen o cuando están en situaciones difíciles. Pero la oración también se hace para dar gracias a Dios, para alabarlo o para que nos ayude a conocer su voluntad.

LA ORACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
La Biblia nos presenta a los patriarcas, reyes y profetas, orando fre­cuentemente a Dios.

Por ejemplo, nos narra el momento en que Noé ora a Dios dán­dole gracias por haberlo salvado a él y a los suyos del diluvio uni­versal y al mismo tiempo le pide que no vuelva a castigar a la humanidad de esa manera* En otro lugar nos cuenta cómo Moisés oraba para que los israelitas vencieran a los cananeos: mientras mantenía los brazos en alto, en actitud de oración, los israelitas vencían; cuando dejaba de orar, eran vencidos.

También nos habla del rey David, quien cantaba salmos en honor de Dios y que, gracias a la oración, consiguió el perdón y muchos favores del Señor. Con estos y otros muchos relatos, la Biblia nos enseña que, además de un deber de gratitud, la oración nos ayuda a conseguir el favor de Dios.

LA ORACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
Los evangelistas nos cuentan que Jesús oraba constantemente a su Padre, que asistía al templo para orar y que con frecuencia se reti­raba a lugares solitarios para hacer oración.

Los discípulos sintieron también la necesidad de orar y un día pidieron a Jesús que les enseñara a orar. Entonces Jesús les ense­ñó la oración del padrenuestro (Lc 11, 1-11).

LA ORACIÓN EN LA IGLESIA
Nos dirigimos a Dios con cuatro tipos de oración: de alabanza, para demostrarle admiración a Dios por todas sus obras; de acción de gracias, para agradecerle la vida y todos los bienes que recibi­mos de su bondad; de petición, para pedirle perdón y para solici­tar su ayuda en todas nuestras necesidades y de intercesión, para pedir en favor de los demás.

La Iglesia ora por medio de la celebración de los sacramentos. Además, los cristianos acostumbramos orar de diversas formas, diferentes de los sacramentos, tales como el oficio divino, la ora­ción de bendición, las devociones, entre otros.

LA ORACIÓN EN LOS SACRAMENTOS
En los sacramentos, la Iglesia alaba, da gracias y pide a Dios por cada uno de sus miembros y por la comunidad en general. Veamos:
• En el bautismo alabamos a Dios, le damos gracias, porque un nuevo miembro se incorpora a la Iglesia y queda libre del peca­do, y le pedimos que sea un cristiano ejemplar.

• En la confirmación pedimos la fuerza del Espíritu Santo para que la persona confirmada llegue a ser testigo de Jesús.

• En la reconciliación pedimos el perdón de los pecados buscan­do la reconciliación con Dios y con los demás.

• En la eucaristía alabamos, damos gracias a Dios por todos los dones recibidos, y pedimos la gracia divina para enfrentar la vida diaria.

• En el matrimonio los esposos consagran su amor a Dios y piden con toda la Iglesia la fuerza para ser fieles en el amor y educar cristianamente a los hijos.

• En el orden sacerdotal la Iglesia consagra al nuevo sacerdote y pide al Espíritu Santo que lo haga profeta en medio del mundo, que tenga sabiduría, prudencia y fuerza para predicar el Evangelio y que sea siempre servidor de sus hermanos.

• En la unción de los enfermos se ofrece a Dios el dolor de la enfermedad y se le pide que el enfermo tenga fuerzas para soportarla y que, si le conviene, recobre la salud.

ORACIONES FUERA DE LOS SACRAMENTOS
• El oficio divino: los sacerdotes, monjes y miembros de las órdenes y congregaciones religiosas rezan diariamente el oficio divino, que es un conjunto de oraciones, salmos y lecturas de la Palabra de Dios y de los Padres de la Iglesia, diferentes para cada tiempo y festividad.

El oficio divino se reza en diferentes horas del día, para ofrecer a Dios todos los momentos de la jornada. También recibe el nombre de liturgia de las horas. Las primeras comunidades cris­tianas solían rezarlo pero, con el paso del tiempo, se fue con­virtiendo en una práctica restringida a sacerdotes y comunidades religiosas.

• La oración de bendición: la oración de bendición es una ora­ción corta en la que se agradece, alaba o pide a Dios una gracia especial. Muchos cristianos realizan este tipo de oración en momentos especiales de su vida o de su jornada diaria; por ejem­plo cuando estrenan una casa, se disponen a comer, se levan­tan o cuando se acuestan.

• Las devociones: las devociones son expresiones populares en las que, por intermedio de la Virgen y de los santos, pedimos a Dios favores o le damos gracias. Las devociones se expresan por dife­rentes medios tales como novenas o romerías, entre otras.


ACTIVIDAD No. 3
Toda la actividad realizala en hoja tipo examen.
1. Completa, en tu cuaderno, las siguientes frases:
1.1. La oración es hablar con Dios para ________________,  ________________  y  ________________.
1.2. La oración sacramental es la que la Iglesia realiza en la ________________ y en los otros ________________.
1.3. A veces en la oración no nos dirigimos directamente a Dios, sino que lo hacemos por medio de la ________________ y los ________________.

2. Responde:
2.1. ¿Qué tipo de oraciones empleamos los cristianos? ¿En qué consiste cada uno de ellos?
2.2. ¿En qué consiste la oración en los sacramentos? Pon un ejemplo y explícalo.
2.3. ¿En qué consiste la oración fuera de los sacramentos? Pon un ejemplo y explícalo.
2.4. ¿Cuál es la oración más importantes de la Iglesia?
2.5. ¿Por qué Jesús hacía oración antes de tomar cualquier decisión?

3. Completa con ejemplos de tu vida.

EJEMPLOS
TIPOS DE ORACIÓN
De alabanza

De acción de gracias

De petición

De intercesión



4. A medida que vas creciendo en conocimiento y en edad puedes sentir cada vez más la necesi­dad de un encuentro efectivo con Dios. Ese en­cuentro se realiza de manera especial en la oración. Pese a todo, es importante reflexionar sobre las causas que pueden motivar nuestro encuentro con Dios. Para ello, te ofrecemos a continuación unas pautas de reflexión.
4.1. Para que puedas hacer oración, ¿qué gustos, deseos y pensamientos debes abandonar?
4.2. ¿Cómo prepararías tu oración?
4.3. ¿Con qué frecuencia harías oración?

4.4. ¿Buscarías hacer oración con otros, o prefie­res la oración solitaria y personal? Reflexiona sobre tu respuesta.