lunes, 29 de abril de 2013

EL VALOR DE LA VIDA, SEGUNDA PARTE


LA VIDA Y LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
Lee y responde a la actividad sobre este articulo:

Todos los días escuchamos noticias que nos hablan de homicidios, aten­tados y secuestros. Esto nos indica que nuestra sociedad poco a poco ha ido perdiendo el sentido y el valor de la vida humana. Se ha llegado a menospreciar tanto la vida, que incluso algunas personas tienen como oficio el de matar a otras por una cantidad de dinero.

Frente a esta situación conviene preguntarse: ¿cuál es el valor de la vida? ¿Qué cosas atentan contra la vida? ¿En qué consiste la dignidad del hombre?

Las respuestas a estas preguntas las encontramos en el siguiente análi­sis que recoge el pensamiento cristiano respecto al valor de la vida y a la dignidad del hombre.

DIOS ES LA FUENTE DE TODA VIDA
La Biblia, desde su primera página hasta la última, es un canto constante a la vida.

En el Antiguo Testamento, la vida humana es considerada como un regalo de Dios, como la obra más perfecta de la creación.

El libro del Génesis, por ejemplo, comienza con el relato de la creación de la materia que fue sacada de la nada gracias a una intervención directa de Dios, quien además comunicó a los vege­tales y a los animales un principio de vida para que germinaran y se reprodujeran. De igual modo tomó la iniciativa de formar al hombre como ser vivo: "Entonces el Señor Dios modeló al hombre en arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida y el hombre se con­virtió en ser vivo". Gn 2, 7.

Dios es el origen de la vida y el único dueño de ella. Dios nos da la vida a los hombres para que hagamos un uso adecuado de ella. El hombre, por tanto, debe cuidar y amar la vida, de modo que la sociedad y los que la componemos no sólo mantengamos física­mente esa vida, sino también su dignidad.

LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
La existencia del hombre se encuentra en un grado superior al de los demás seres vivos. Esto se debe a que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y a que Dios le dio el poder sobre todo lo que existe. Por esto leemos en la Biblia: "Entonces dijo Dios: ahora hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. El tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes y sobre los que se arrastran por el suelo". Gn 1, 26.

Es decir, la razón de ser de la creación era el hombre; todo lo crea­do por Dios tenía un único y principal destinatario: el género humano.

De todas las criaturas visibles sólo el hombre es capaz de cono­cerse, de entregarse libremente. Además es el único llamado a hacer una alianza con su creador y a darle una respuesta de fe y de amor.

EL RESPETO A LA VIDA
Desde los inicios de la humanidad el hombre comenzó a agredir y a matar a sus semejantes. El caso de Caín, que quitó la vida a su hermano Abel, se viene repitiendo incesantemente a lo largo de toda la historia.

Pero no siempre es así. Mientras que unos hombres están dis­puestos a matar a los demás, otros trabajan por defender la vida.

Frente a la actitud de desprecio por la vida, la humanidad ha ido descubriendo el valor supremo y la dignidad que posee la vida humana. Se elaboran leyes, se firman pactos, se hacen declara­ciones y se fundan instituciones en defensa del hombre y de la vida.

El compromiso con la vida se ha de entender en sentido positivo. Es decir, no basta con "no matar", sino que es necesario respetar y defender los derechos fundamentales del ser humano, ya que ninguna persona tiene derecho a disponer de la vida de los demás ni de la vida propia.

En este mismo sentido estamos obligados a promover las condi­ciones de salud, a prevenir las enfermedades, a elaborar programas contra el hambre, entre otros.

ATENTADOS CONTRA LA VIDA AJENA
Cuando una persona le quita la vida a otro ser humano, se dice que ha incurrido en homicidio. Puede ser que el homicidio se pro­duzca de manera involuntaria, por ejemplo, en un accidente de tránsito; también puede que se produzca de manera voluntaria, como cuando una persona dispara a otra intencionalmente.

Todo homicidio voluntario es un gravísimo delito no sólo contra el hombre sino contra Dios. Hay dos casos especiales de homici­dio condenados por la Iglesia: la eutanasia y el aborto.

La eutanasia, consiste en provocar una muerte sin dolor al enfermo desahuciado. Se dice que es pasiva, cuando el enfer­mo muere porque no se le prolonga la vida artificialmente y que es activa cuando se aplican medios o técnicas para terminar con la vida intencionalmente. Esta última práctica no es aceptada por la Iglesia, aun cuando el mismo enfermo lo pida, pues se le está quitando la vida a una persona que normalmente no puede defenderse y es atacada por las mismas personas que deberían ser las primeras en defenderla.

El aborto, consiste en cortar la vida del feto antes de su naci­miento natural. Con respecto a esto, la Iglesia proclama que la muerte del inocente, aunque sea en el seno de la madre, es un grave pecado. Por tanto, carecen de valor aquellas teorías que defienden el aborto basándose en el derecho de la mujer a dis­poner de su cuerpo o en la inconveniencia -social que un naci­miento no deseado pueda traer.

ACTIVIDAD 5.1.
1. Responde:
1.1. ¿Por qué se dice que Dios es la fuente de toda vida?
1.2. ¿En qué consiste la dignidad del hombre?
1.3. ¿Cómo ha evolucionado el respeto a la vida en la historia?
1.4. ¿Cuáles son los atentados contra la vida ajena? Explica brevemente.

2. Investiga y completa el siguiente cuadro.
HECHO O SITUACIÓN
LO QUE DICE LA IGLESIA AL RESPECTO
La vida
• La vida es don de Dios.
• Dios es la fuente de toda vida.
Dignidad humana

Respeto a la vida

La eutanasia

El aborto

La esterilización

Inseminación artificial


3. A través de recortes de periódico, escribe dos ejemplos de cada uno de los atentados contra la vida.

4. En la vida escolar es frecuente que algunas personas o grupos atenten, a veces sin ser conscientes, contra la dignidad de los demás. Por ejemplo, cuando se menosprecia a un compañero o se le agrede físicamente. En tales circunstancias, tú:
4.1. ¿Te pronuncias en contra de los autores de tales hechos o, por el contrario, te muestras indiferente? Explica.

martes, 2 de abril de 2013

EL SENTIDO DE LA VIDA, SEGUNDA PARTE...


LOS SENTIDOS DE LA VIDA
En el tema anterior estudiamos las condiciones que se requieren para hacer un uso adecuado de nuestra libertad y concluimos que una elec­ción libre y responsable es aquella que busca el bien. En este tema analizaremos las diversas alternativas que nos ofrece el mundo y cuál es el sentido que los cristianos debemos dar a nuestra vida.

TODO LO QUE HACEMOS TIENE SENTÍDO
Frecuentemente escuchamos decir: "Esto no tiene sentido". Cuando hacemos esta afirmación es porque no vemos claro el orden ni la dirección de lo que hacemos. Por ejemplo, cuando decimos: "estudiar no tiene sentido", es porque creemos que estu­diar no es un objetivo para nosotros y no vemos claro a dónde nos va a llevar.

Por esta razón, cuando hablamos del sentido de algo, estamos ha­ciendo referencia al rumbo que lleva y al objetivo que persigue. En últimas, hablar del sentido de la vida es hablar de su razón de ser.

Todas las cosas que realizamos a diario tienen una razón de ser, y por el hecho de que no veamos inmediatamente la dirección o sen­tido de alguna de ellas, no debemos decir que no tienen sentido.

LOS SENTIDOS QUE OFRECE EL MUNDO
Al observar con detenimiento los caminos o sentidos que nos ofre­ce el mundo para la vida, nos daremos cuenta de que son muchos y de diversa índole. Sin embargo, la mayoría de ellos tiene un obje­tivo común: el bienestar material y el dinero, como expresiones principales de la felicidad. Pero también, al margen del interés per­sonal, con alguna frecuencia se desarrollan movimientos de per­sonas que buscan ayudar a los demás, servir sin esperar otra recompensa que el gusto o placer de ayudar. A esta actitud se le da el nombre de altruismo no trascendente.

Por otra parte, cada uno de nosotros busca darle sentido a su vida y por eso se pone como meta obtener éxito personal y social. Por este motivo todo lo que hacemos, como estudiar, practicar un deporte o trabajar, tiene sentido, en la medida que nos conduce hacia la meta que nos hemos propuesto. Por ejemplo, cuando la meta que se propone alguno de nosotros es llegar a ser un buen músico, enfocará su actividad y mucho de su tiempo libre a ejer­citarse en el estudio y la práctica de algún instrumento musical.

Pese a todo, es un hecho que en el mundo en que vivimos las per­sonas buscan el éxito de dos maneras: con honestidad o con des­honestidad. Las personas que buscan el éxito con honestidad, se esfuerzan y se preparan respetando a los demás y a las leyes socia­les. Por el contrario, las personas que buscan el éxito con desho­nestidad, no tienen en cuenta a los demás ni a las leyes sociales, sino que buscan su propio bienestar a cualquier precio. Para estas personas la falsedad, el engaño y la mentira tienen sentido, pues lo que les interesa es triunfar a toda costa.

EL SENTIDO CRISTIANO DE LA VIDA
Probablemente tengas conocimiento de algunos profesionales de diversas especialidades, como médicos, abogados, ingenieros, entre otros, que en el ejercicio de su profesión procuran poner en práctica el Evangelio, sirviendo a los demás.

Lo anterior nos indica que los cristianos, al igual que todas las per­sonas, buscamos también el éxito personal, pero, a diferencia de muchos, procuramos igualmente promover la realización de los demás.

Por este motivo, el hecho de ayudar al progreso de otras personas, de poderles servir y de ser solidarios con ellas tiene para nosotros mucho sentido, pues lo que hacemos busca nuestra propia reali­zación y la de los demás.

Jesús nos enseñó que el verdadero sentido de nuestra vida es el amor cuando dijo: "Les doy un mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos". Jn 13, 34-35.

NUESTRO SENTIDO MÁXIMO ES ALCANZAR LA VIDA ETERNA
Los cristianos tenemos la obligación de realizarnos como perso­nas y de ayudar a los demás a que también lo hagan. Pero nuestra meta final no se encuentra únicamente en los logros humanos que mencionábamos antes, sino que va más allá: queremos contem­plar a Dios en todos nuestros actos y ser felices siempre, incluso después de la muerte. Por eso decimos que el sentido cristiano de la vida es trascendente, pues no se acaba con la muerte.

El verdadero sentido de nuestra existencia está entonces, en hacer el bien que podamos sea cual sea la circunstancia y el tiem­po en que nos toque vivir y luego, disfrutar plenamente en la vida eterna. Pero, para entrar en esta vida eterna, hay que esforzarse. Jesús exige que nuestras acciones sirvan para mejorar la vida de los demás:

"Dirá el Rey (...): 'Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer;
tuve sed y ustedes me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron, estuve enfermo y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme'.
Entonces los justos preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con ham­bre y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos?' (...)

El Rey les contestará: 'Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron'. Mt 25, 34-40.


ACTIVIDAD 2.3.
1. Arma las frases verdaderas y explica el sentido de cada una de ellas.
1.1. Cuando hablamos del sentido de una cosa hacemos referencia a…

1.4

a. por mí mismo lo hicieron. Mt 25, 34-40.





1.2. La felicidad, para el mundo, tiene sentido cuando logramos…



b. alcanzar la vida eterna.





1.3. La vida tiene sentido para los cristianos cuando logramos…



c. promover también la realización de los demás.





1.4. Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes…



d. el rumbo o camino que lleva y el objetivo que persigue.





1.5. El sentido máximo de la vida para los cristianos…



e. prestigio, dinero y comodidad.

2. Es posible que en estos momentos hayas pensado en algunas profesiones que te gustaría estudiar. Escoge la que más te llame la atención y completa el siguiente cuadro:

PROFESIÓN
LA PUEDO EJERCER CRISTIANAMENTE SI...



3. Trabaja en grupo:
3.1. Reúnete en grupos de 3 compa­ñeros y elabora una cartelera sobre los sentidos de vida que ofrece el mundo.
3.2. Escribe las conclusiones del tra­bajo realizado.

4. Responde:
4.1. ¿Con qué actitudes de vida podemos hacer realidad el amor?
4.2. ¿Por qué decimos que el ver­dadero sentido de la vida es el amor?